Dibus y yo
Hace unos días me llegaron varios boletines retrasados (pero llegan, que eso es lo importante) de infotaku.com. Cuando tiene alguna noticia que me interesa los guardo, y en uno de ellos tenía una noticia que me agradó bastante: La revista Dibus busca dibujante y guionista. Y entonces me puse a recordar tiempos pasados:
Tenía yo trece años, en una de mis etapas de decadencia dibujística, cuando salió un anuncio por la tele de la susodicha revista que venía con un videojuego de cartas de pokemon y un poster gigante de pikachu. Entonces me dije “tiene que ser mío”. Por entonces yo me había dedicado a la recolección de pegatinas de pokemon que venían con los chicles. Estaba muy orgullosa de mi colección. No los tenía todos pero había conseguido llenar una bolsa entera, pero lo que pasó en años posteriores con esas pegatinas es otra historia…
El videojuego llegó a mis manos por fin, y estaba bien, muy bien, pero no pasaba del nivel medio de dificultad. Mi carrera como entrenadora pokemon había acabado. En cuanto a la revista, es cierto que ya la había echado el ojo antes pero me había dado por comprarla, hasta ese momento. Ya había picado el cebo con el regalito pero, ¿y si la revista resultaba ser un bodrio?… No lo fue. Resultó ser una revista perfecta para mí, fanática de los dibujos animados. Y colgué mi super poster gigante de pikachu en el cuarto que tenía en casa de mi abuela, que poco a poco fui rellenando sus paredes con los demas posters que vendrían en revistas posteriores, cuando lo más normal a esa edad era colgar posters de chicos monos famosos que a mi no me resultaban tan monos. En fin, gustos. Logré convencer a mi madre de que me siguiera comprando la revista. ¡Qué feliz era! No realizaba los ejercicios que venían pero me encantaba leer, los comics, los reportajes, las noticias, pero sobre todo la sección de contactos, donde la gente colgaba sus dibujos y buscaba amiguitos de afición. Recuerdo que a una tal Patricia de Canarias le mandé una carta con un dibujo mío para hacerme amiga de ella, y mi hermana, como todos los hermanos copiones del mundo, hizo lo mismo. No me respondió. Y estuve años cabreada con ella, hasta que descubrí que eché la carta en el buzón equivocado… También mandé cartas a dibus para que me pusieran en la seccion de contactos, en total dos cartas. En la primera les envié un dibujo, y no me hicieron caso. Me sentía defraudada, y mi situación de decadencia empeoró, ya casi no dibujaba. Así que les envié una carta pidiendo que me ayudaran y en una segunda parte que me ofrecía a ayudar a la gente con sus historias. Y siguieron sin responder. Estaba hundida y cabreada (si, me desanimo facilmente, ya lo sé), así que, poco tiempo después, dejé de comprar la revista.
Y ahora esto… El pasado me persigue. Yo he sido lectora de dibus, así que debería tener cierta ventaja a la hora de saber que es lo que quieren leer los niños. ¿Debería aprovecharme?










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